Kazuo Ishiguro

Escritor británico de origen japonés. Ishiguro nació en Nagasaki; se trasladó a Inglaterra a los seis años y estudió en la Universidad de Kent antes de doctorarse en la Universidad de East Anglia en escritura creativa, curso creado e impartido por el escritor Malcolm Bradbury. Tras publicar varios cuentos y artículos en revistas durante 1980, publicó su primera novela Pálida luz en las colinas (1982), por la que ganó el premio Winifred Holtby. Por su siguiente novela, Un artista del mundo flotante (1986), ganó el premio Whitbread de Literatura. Los restos del día (1989) fue ampliamente elogiada y le valió el Booker Prize. La novela narra en primera persona los recuerdos de un mayordomo inglés que evoca su carrera en tono presuntuoso y reprimido, consciente de sus deberes, y pone de manifiesto cuánto le ha costado su vida de servicio; la conclusión, por su reticencia, resulta angustiosa en tanto que manifiesta una vida perdida y no recuperable. El manejo admirable de una narrativa y unos personajes intrínsecamente ingleses, apoyados en investigaciones rigurosas de los detalles históricos, despertaron una gran admiración y el libro fue llevado al cine en 1993 con la participación de Anthony Hopkins y Enma Thompson, con el título Lo que queda del día. Su siguiente novela sorprendió a los críticos. Es posible afirmar que miles y miles de personas que han visto la película “Lo que queda del día”y que alabaron con entusiasmo la interpretación de Anthony Hopkins de Stevens, un mayordomo inglés, y que disfrutaron con el típico ambiente británico que reinaba en la casa en que se realiza la acción, pero ni por un momento pudieron imaginar que el desarrollo del tema y la detallada reproducción de las actitudes y del lenguaje de los personajes, correspondían a un libro escrito por un japonés – aunque, en verdad-, ha desarrollado casi toda su vida en Inglaterra .

Este escritor británico, nacido en Japón, se llama Kazuo Ishiguro y, aunque mira al mundo desde una perspectiva europea, no ha perdido ni un ápice de los ancestros del alma japonesa, como se refleja en otra de sus hermosas novelas, “Un artista en un mundo flotante”. Es una extraña experiencia, porque Ishiguro escribe en un depurado inglés, acucioso, sin apresuramientos y sin hacer ruido con el lenguaje. Es extraño, porque hace veinte años, muy pocos japoneses vivían en Gran Bretaña y, desde luego, ver a un niño japonés caminando por sus calles, era algo extraordinario, incluso, en medio de los grupos de turistas de ese país.

Kazuo Ishiguro nació en Nagasaki el 8 de diciembre de 1954. Iba a cumplir los seis años cuando su familia se trasladó a vivir en Inglaterra. Kazuo, terminados sus estudios secundarios, se inscribió en la Universidad de Kent para perfeccionar a fondo el idioma inglés y estudiar Filosofía; ya graduado se conectó con el mundo laboral en la ciudad de Glasgow, como trabajador social. Kazuo es un estudioso empeñado en su progreso intelectual, por eso, para doctorarse en escritura creativa, se inscribió en la Universidad de East Anglia. Es de notar que Ishiguro, desde sus inicios, alcanzó el éxito con sus tres primeras producciones cortas y, en 1982, su novela Pálida luz en las colinas obtuvo el premio Winifred Holtby y fue incluido en la lista de los 20 mejores escritores jóvenes de Gran Bretaña. Seis años más tarde publicó Un artista del mundo flotante , que le ganó el premio Whitbread de Literatura y en 1989 apareció The remains of a day, su novela más afamada, que fue llevada al cine con el título Lo que queda del día, película a la que nos hemos referido al comienzo de esta crónica.
El gobierno francés ha conferido a Kazuo Ishiguro la condición Caballero de la Orden de las Artes y de las Letras.

The remains of days puede considerarse una comedia, pero es una tragedia que tiene la forma de una comedia, que ambos géneros caben en el texto; tiene aspectos graciosos y una mayor carga de ingenuidad; la obra ganó para su autor el Premio del Libro de Londres. En esta obra el tema sigue, paso a paso, el envejecimiento de un mayordomo inglés, en el que se juntan unas acciones brillantes y de aplomo en su servicio. Ishiguro, con virtuosismo, nos narra la historia en la que se adivina la versión crítica del alma japonesa y, sin duda, no pudo escoger un personaje más adecuado para transmigrarlas que Stevens, el mayordomo, en el que concurren la lealtad, devoción, conveniencia, y orgullo en su profesión, pues ha decidido que la cualidad más importante para ser un gran mayordomo- tal fue como fue su padre, y su aspiración por igualarlo –es la dignidad.
El desconsolado (1995) no podía ser más distinta que su predecesora: un largo relato de pesadilla, surrealista y virtualmente sin argumento, que recuerda a Kafka. Ambientado en un no especificado país europeo, trata de la visita de un pianista que se supone está interpretando un concierto que parece estar condenado a no llegar a producirse, mientras los siniestros fragmentos de las vidas y conversaciones de la gente de la ciudad giran a su alrededor, esta novela ganó el Premio del Festival de Literatura de Chelteham y, en el 2000, apareció Cuando fuimos huérfanos, nominada a un Premio Whitbread y al Broker, en ficción.